martes, 3 de marzo de 2009

TAMARA DE ADOLESCENTE A MUJER (1944-1951)

En el colegio, nunca fui una alumna estudiosa. Fui mas bien mediocre por lo desaplicada que siempre fui. Lil no, era muy seria, la alumna mas inteligente del curso y la más estudiosa. Nos mudamos a la calle El Sol y estábamos contentos. La casa continuaba en alquiler. Teniendo 13 años (1946), se enamoró de mí Lisandro M., muy buenmozo. A mí me gustaba mucho y llegamos a tener unos amoritos de muchachos. Un día me dió un beso en la mejilla y yo me sentí ofendida. Estando en octavo curso, llegó al colegio una muchacha de Moca, muy bonita y simpática, María Elena. Los primeros meses no nos hablábamos y luego nos tratamos para con el tiempo pasar a ser como hermanas. Ella fue una de las personas que más me han demostrado cariño y yo por igual. El colegio llenaba mi vida, la cual se fundía entre sus muros. Para entonces llegó de Honduras el hermano de María Elena, César. Ella me hablaba siempre de él y cuando lo conocí me hizo un efecto tremendo, era muy buenmozo y delgado, y aun así se enamoró de todas las muchachas de Santiago. A todas les decía lo mismo que a mí. Llegué a quererlo mucho, mucho. Fuera de los dolores de cabeza que me dio, no tengo quejas de él, pues era bueno, cariñoso y consecuente conmigo. En casa lo querían mucho y sé que nuestras familias estaban felices y veían eso como algo muy seguro. Cuando cumplí mis 15 años (1948) me dió mi primer beso. Pero se fue al extranjero de nuevo luego de dos años de estar a mi lado. Entonces conocí a un bandido en cuestiones de amor, Cucho B. Influyó mucho en mi vida. Creo que yo, particularmente, nunca he amado si no es con locura. Cada vez que yo sentía un nuevo amor, en forma de ángel o demonio, creía que era el unico amor que había estado esperando y que sería la resurreción final de mi vida. Yo hacía lo que él me pedía y solo veía por sus ojos. Esto duró dos años hasta que se enamoró de una amiga mía, Eunice. Entonces comencé con José Dolores M. Y coincidió con la boda de Lil, mi mejor amiga, con Frank B., 30 años mayor que ella, un ser novelesco, buenmozo, rico y extrovertido. A José siempre lo ví muy niño, y más después de tratar a un hombre tan vivido como Cucho. En fin, José se entusiasmó con mi amiga María Elena y cuando él vió que Charles S., un chico de la capital, se interesaba en mí, sintió celos. Total, esto terminó y se interesó en mí un joven de Altamira, muy rico, llamado Máximo V. (Ballillo) y me sentía muy bien con él hasta que supe que tenía una querida y dos o tres hijos. Eso no me importaba mucho realmente porque noté un interés grande en mí, que tenía apenas 17 años. Para entonces mis únicas amigas eran Lil, que recién llegaba de su Luna de Miel y su matrimonio se vislumbraba que iba a terminarse pronto, y María Elena. Yo veía algo raro en Ballillo, como falta de seriedad, un temor para acercarse a casa y esto no me gustaba o hacía que le perdiera un poco la confianza.

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